Discurso del Presidente con motivo del 215º Aniversario de la Independencia de México

16/09/2025

Muy buenos días tengan todas y todos.

Nos encontramos reunidos en esta fecha tan especial para conmemorar los 215 años del inicio de la lucha por la Independencia de México. Una lucha que comenzó en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando un grupo de hombres y mujeres valientes, encabezados por el padre de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla, decidió alzar la voz contra la opresión y la injusticia.

Aquella madrugada, en Dolores, Hidalgo encendió una llama que no se ha apagado desde entonces: la llama de la libertad. A su lado, Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos y Pavón y tantos otros héroes y heroínas, soñaron con un México independiente, justo y digno, en el que todas y todos tuvieran cabida.

La lucha de hace más de dos siglos no fue únicamente por romper las cadenas de un dominio extranjero; fue, sobre todo, un llamado a construir un país de iguales, un país donde la justicia no fuera privilegio, sino derecho.

Hoy, dos siglos después, esos ideales siguen vivos.

La historia nos recuerda que la independencia no fue un regalo, sino el fruto del valor, de la unidad y del compromiso de un pueblo que no se resignó. Y esa enseñanza sigue siendo actual.

Hoy, México enfrenta retos distintos: la desigualdad, la inseguridad, la falta de oportunidades para nuestros jóvenes, los desafíos de la economía y del medio ambiente. Pero el espíritu de lucha de nuestros héroes nos inspira a creer que la transformación de nuestra nación sigue en nuestras manos, en la unión de los mexicanos y mexicanas que, día con día, trabajan, sueñan y luchan por un mejor futuro.

La grandeza de México no se mide únicamente por su historia gloriosa ni por sus paisajes majestuosos. La grandeza de México está, sobre todo, en su gente. En quienes trabajan con esfuerzo en el campo, en las fábricas, en las aulas; en las madres y padres que con sacrificio impulsan a sus hijos; en la niñez y juventud que, con su talento y creatividad, representan la esperanza de un país mejor.

Cada generación ha tenido su propia batalla. La de 1810 fue conquistar la libertad. La nuestra es defender la democracia, la justicia, la equidad y la paz.

Hoy nos toca recordar que la independencia no se limita a un hecho histórico, sino que es una tarea cotidiana: ser independientes también significa luchar contra la indiferencia, contra la corrupción, contra la desigualdad. Ser independientes es atrevernos a construir un México con más oportunidades, más solidario y más humano.

En este marco solemne, quiero expresar un agradecimiento especial al CBTIS 244, por la organización de los honores cívicos en esta ceremonia. Su entrega y compromiso muestran que las instituciones educativas no solo forman profesionistas, sino también ciudadanos responsables y conscientes de la importancia de nuestra historia.

Agradezco también a la comunidad escolar y ciudadana que hoy nos acompaña. Su presencia demuestra que la memoria de nuestra independencia sigue viva, que no olvidamos las raíces que nos dieron identidad, y que seguimos comprometidos con el futuro que deseamos para México.

Magdalenenses,

Hoy, al recordar a Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz y tantos otros, no debemos quedarnos únicamente en el homenaje. La mejor forma de honrar su memoria es imitar su valor, su decisión y su amor por México.

Si ellos se atrevieron a soñar con un país libre cuando parecía imposible, ¿cómo no vamos a atrevernos nosotros a soñar y a trabajar por un México con justicia, con educación de calidad, con oportunidades para todos, con respeto y con paz?

Hoy, más que nunca, necesitamos unidad. No unidad en el discurso, sino unidad en las acciones. México se fortalece cuando dejamos de lado divisiones, cuando nos reconocemos como hermanos y hermanas de una misma tierra, cuando trabajamos juntos por un destino común.

Que este 215 aniversario sea la oportunidad para renovar nuestro compromiso con la patria. Que en cada corazón se encienda la misma llama que encendió Hidalgo en 1810. Una llama de esperanza, de dignidad y de amor por México.

Que nuestras niñas, niños y jóvenes crezcan con orgullo por su historia, con confianza en su presente y con esperanza en su futuro.

Hoy, más que nunca, recordemos que México no se construye en el pasado, México se construye todos los días, con nuestras manos, con nuestras decisiones y con nuestro esfuerzo colectivo.

¡Que vivan nuestros héroes que nos dieron patria!

¡Que viva la Independencia de México!

¡Y que viva México!

Muchas gracias